EL DÍA EN QUE PARTISTE
28 de Septiembre
El día en que tu presencia cambió de forma.
Sharon…
Tu ausencia abrió una grieta que aún sostiene su propio silencio. Ese día marcó el fin de la vida que conocíamos y el inicio de un territorio que tuve que aprender a habitar sin tus manos. No fue solo una fecha; fue un umbral. Y en ese umbral nació la necesidad de honrarte con la misma dignidad con la que caminaste tu vida. Este espacio es mi manera de seguir nombrándote sin perder la verdad de lo que fuimos.
El 28 de septiembre de 2024… a las 8:19 p.m.
Partiste después de cincuenta y un años de vida compartida. Desde entonces, cada día es un intento de sostener lo que queda. Esta página es un pequeño altar del corazón: un lugar para mirarte con ternura y para recordar que tu presencia no se extingue. De algún modo, sigues conmigo en la memoria y en la respiración misma de este proyecto.
Tu Legado
El 28 de septiembre no solo marcó tu despedida; también dejó una pregunta que no se responde con frases bonitas: ¿cómo seguir viviendo sin desaparecer con el dolor? CorazónValiente nació de esa intemperie. No como un camino “iluminado”, sino como una forma de poner lenguaje donde a veces solo hay silencio.
Lo que deja una fecha
Hay fechas que no envejecen. No se quedan en el calendario; se vuelven un borde. El 28 de septiembre es uno de esos bordes: el mundo sigue funcionando con su normalidad intacta, y por dentro todo aprende otro ritmo.
A veces lo único que puedo hacer es nombrar lo mínimo, como quien hace un inventario para no perderse: una hora exacta, una habitación, una conversación corta, un mensaje que no quisiera haber leído, el sonido de un pasillo, la silla vacía. Cosas que parecen pequeñas, pero sostienen el peso real.
Esa es la extrañeza de la pérdida: no hay pausa oficial. Siguen llegando facturas, llamadas, plazos. Siguen existiendo los “buenos días” que uno responde por inercia. Y, sin embargo, hay una parte de ti que se queda detenida en un punto fijo: 8:19 p.m. Ese minuto que no pide permiso y vuelve, a veces, sin avisar.
No escribo esto para hacer del dolor un mensaje. Lo escribo para dejar constancia. Para no maquillar la ausencia con consuelos. Para decir, sin épica: aquí seguimos. No porque sea fácil, sino porque es lo que hay.
Escribir para no caer
La escritura fue lo que me sostuvo cuando la realidad se volvió insoportable. En medio del quiebre, cada palabra tendió un puente entre tu vacío y mi necesidad de no desaparecer con él. Escribir se convirtió en mi forma de honrar tu vida y en un gesto continuo de compañía hacia quienes también aman y pierden. Tu historia es el hilo invisible que sostiene este proyecto.
Carta a Sharon
Este espacio no pretende cerrar tu historia, sino mantener abierta la presencia que aún habita en cada recuerdo. El 28 de septiembre es un recordatorio de que el amor no termina: cambia de forma, se vuelve raíz. Y desde esa raíz sigue acompañando.
Si deseas comprender el origen íntimo de este proyecto, aquí está la carta donde tu ausencia se volvió palabra, y la palabra se volvió compañía.
Si llegaste hasta aquí, no te pido nada más. Solo que respires. Sin prisa… Al pasito
El 28 de septiembre vuelve a veces sin aviso, como una ola. No hay manera correcta de atravesarlo. Hay días de pie y días en pausa. Y aun así, uno sigue.


