Desde el Silencio…

Carta a Sharon

en memoria de sharon…

A mi amada Esposa, Compañera, Amiga y Cómplice…

Carta a Sharon: desde el silencio… Hoy escribo desde el fondo de mi alma, con un amor que no se apaga y con una gratitud que desborda cada rincón de mi ser. Siento un nudo en la garganta y un dolor en el pecho, porque extrañarte duele, pero también siento paz, porque lo nuestro fue real, profundo e inolvidable.

Fueron tantos los años compartidos, tantas las risas que iluminaban los días grises, tantas las luchas que enfrentamos codo a codo, tantos los sueños cumplidos y otros que quedaron suspendidos en el aire. Pero aun esos sueños inconclusos tienen sentido, porque los imaginamos juntos, porque en cada uno de ellos quedó impresa nuestra esencia.
Recuerdo esos días de lucha, cuando sabíamos que algo más grande que nosotros estaba en juego, cuando enfrentamos juntos el desafío de la vida. Los proyectos que sacamos adelante, los sueños que imaginamos, las alegrías y hasta las dificultades… todo era parte de esa danza compartida. 

Aunque hay sueños que no se cumplieron, te prometo que los llevaré en mi corazón como una guía, porque, aunque no estés físicamente aquí, sigo escuchando tus palabras, tus consejos y tu risa.

Siempre nos preparamos para las adversidades de la vida, para superarlas, para darles un propósito. Pero nunca nos preparamos para la pérdida, para el duelo… porque nadie nos enseña a decir adiós a quien amamos con el alma. Y, sin embargo, aquí estoy, aprendiendo a caminar sin tu presencia física, pero sintiéndote en cada latido, en cada decisión, en cada susurro del viento que me recuerda tu voz y tu silbido.

Tu corazón valiente sigue latiendo en mí. Me enseñaste a amar sin miedo, a luchar con pasión, a encontrar significado incluso en el dolor. Nos tocó enfrentar juntos desafíos que parecían imposibles, construir sueños con nuestras propias manos y sostenernos cuando el mundo parecía tambalear. Y aunque la vida nos arrebató la posibilidad de seguir creando nuevos recuerdos… lo que vivimos es eterno.

Tu luz sigue iluminando mi camino, guiando cada letra, cada palabra que se escribe en «El Faro», el blog de ProyectoTrípode, que ha nacido de nuestro andar, de nuestras conversaciones profundas sobre la vida, el amor y el propósito. El significado del duelo, al que nunca le dimos tiempo para prepararnos, es un reflejo de nuestra historia, de lo que construimos y de lo que aún sigue vivo en mí.

ProyectoTrípode es tu legado, porque en él habita lo que aprendí contigo: la importancia de transformar la adversidad en un sentido de vida, en algo que ayude a otros a seguir adelante, siempre con el Corazón Valiente.

Hoy, aunque el vacío persista, el amor que compartimos no se ha ido. Se ha transformado en la fuerza que me impulsa a continuar. Sigues siendo mi compañera, mi inspiración y mi razón para honrar cada momento vivido a tu lado.
Camino con el corazón marcado por tu ausencia, pero guiado por tu luz. El amor que nos unió no se ha ido; se ha transformado en fuerza, en inspiración, en la promesa de seguir adelante, llevándote siempre tatuada en mi alma.

No escribo esta carta a Sharon para cerrar nada. La escribo para dejar constancia: que exististe, que te amé, que lo nuestro fue real. Hay días en que eso es lo único que puedo sostener. Y hay otros en que ni eso alcanza. Pero igual vuelvo aquí, a decir tu nombre, a hablarte sin prisa. Sigo aquí. No para sanar… para recordarte.

Sharon… Te encontraré en el comienzo… Año 1.973
Germán A. DeLaRosa

Carta a Sharon