Manifestación… cuando el deseo se disfraza de certeza.
Entre la imaginación útil y el optimismo que cobra intereses Hay una hora —casi siempre tarde— en la que el teléfono se vuelve un altar portátil. No porque recemos frente a él con manos juntas, sino porque le pedimos cosas con la misma urgencia con la que antes se le pedía a Dios: paz, salud,…
